GUERRA DE REFORMA
El periodo denominado Guerra de
Reforma comenzó con los acontecimientos que provocaron la promulgación del Plan
de Tacubaya y que consistieron en los intentos de los conservadores; quienes
buscaban el mantenimiento de las tradiciones heredadas de los gobiernos
monárquicos en estos territorios. Situación que los llevó a intentar derogar la
Constitución de 1857, para evitar que fueran suprimidos los privilegios del
fuero militar y eclesiástico.
En cuanto fue puesto en libertad Benito Juárez, partió a
Guanajuato donde estableció su gobierno provisional y publicó un manifiesto con
el que declaró el restablecimiento del gobierno constitucional de la República.
Durante el primer año de la guerra entre conservadores y
liberales, la balanza se inclinó del lado conservador, ya que los experimentados
generales conservadores Miguel Miramón y Leonardo Márquez consiguieron
numerosas victorias sobre las tropas liberales en los estados de San Luis
Potosí, Colima, Guanajuato y Jalisco. Mientras que las tropas liberales
comúnmente tenían líderes improvisados, se habían conformado por milicias que
carecían de adiestramiento y pese a sus constantes derrotas, los comandantes
profesionales comenzaron a pasar de un bando a otro, ocasionando paulatinamente
que las tropas liberales tuvieran una mejor conducción en la guerra y con ello,
el desequilibrio de las fuerzas conservadoras.
Mientras los conservadores establecieron una alianza con
España en el tratado firmado el 26 de septiembre de 1859 en Paris, por Juan. N.
Almonte y Alejandro Mon, enviado de la Reina Isabel I, para que los
conservadores recibieran un préstamo monetario, para avituallar a sus tropas y
salir victoriosos de la guerra.
De manera que la guerra continuaba asolando al territorio
nacional, al ser difundidas las llamadas Leyes de Reforma, que fueron basadas
en la separación de los bienes de la Iglesia y el Estado, provocaron que se redujera
la principal fuente de recursos que sostenía la guerra de los conservadores.
El 22 de diciembre de 1860, en las inmediaciones de San
Miguel Calpulalpan, se libró la última batalla de la Guerra de Reforma, en la
que los liberales resultaron victoriosos y comenzaron con la ocupación de la
Ciudad de México.
LEYES DE REFORMA
El 7 de julio de 1859, en el puerto de Veracruz, el presidente Benito Juárez expidió el paquete legislativo que conocemos como Leyes de Reforma. Su objetivo principal fue la separación de la Iglesia y el Estado, pues ésta había adquirido un gran poder e influía en las decisiones más importantes de la política nacional para favorecer totalmente a los conservadores.
Dentro de estas
leyes se pueden encontrar las siguientes:
- Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos (12 de junio de 1859). Complementa la Ley de Desamortización de los Bienes Eclesiásticas, o Ley Lerdo, con un cambio importante: los bienes ya no pasaban a manos de los rentistas, o sea, del clero.
- Ley del Matrimonio Civil (23 de julio de 1859). Con ella, el matrimonio religioso pierde su validez oficial. Establece el matrimonio como un contrato civil con el Estado.
- Ley Orgánica del Registro Civil (28 de julio de 1859). El registro del estado civil de las personas quedaba a cargo de empleados de gobierno, no de la Iglesia. Se declararon los nacimientos y defunciones como un contrato civil con el Estado. Como complemento se expidió Decreto del 31 de julio de 1859 por el que se secularizaban todos los cementerios y camposantos de la República
- Ley de Exclaustración de Monjas y Frailes (11 agosto de 1859). Se prohibió la existencia de claustros o conventos, implicando su clausura.
- Ley Sobre la Libertad de Cultos (4 de diciembre de 1860). Permitió a cada persona practicar y elegir el culto que deseara, con plena libertad. También prohibió la realización de ceremonias fuera de las iglesias o templos.


